¿Dónde comenzaron tus límites?

Texto escrito por Celia Díaz García

¿Alguna vez te ha costado imaginarte siendo capaz de hacer una vía, un bloque, o cualquier otra cosa en tu vida?

Desde que comencé en este sarao de la escalda, ha sido un jaleo psicológico, ¿cómo iba yo a subir esa pared ? Realmente no me sentía capaz. La primera vez que fui a roca, ya flipé, y dije, imposible, yo no puedo subir hasta allí, se le ha ido la olla al técnico; pero tuve la suerte de que era muy guai, y me hizo sentirme muy cómoda, simplemente me dio el tiempo infinito y la confianza en que lo lograría. Sorpresivamente así pasó y de nuevo flipé. Es muy loco, desde mi punto de vista, esto de sorprenderme por conseguir algo que deseo; y no sólo en la escaldada sino en otros ámbitos de mi vida; lo que me ha hecho preguntarme por qué me siento así, y desde cuándo.

LA IMPORTANCIA DE LAS REFERENTES

No recuerdo en qué momento oí por primera vez la importancia de tener referentes, al principio no entendía muy bien qué era tan crucial en su existencia, pero con el tiempo he ido viendo su importancia. Según la teoría del modelaje, las personas actuamos modelando, esto quiere decir que necesitamos:
1º Identificar eso que queremos modelar, por ejemplo escalar, que nos dice hacia donde queremos ir.
2º Seleccionar una persona que sea modelo, es decir alguien que ya haga eso que queremos hacer nosotras
3º Identificar cómo podemos llegar hasta ahí.
4º Hacer un plan para formarnos en ello y diseñamos una acciones que nos permitan llegar a ello.
5º Repetir estas acciones que hemos diseñado, hasta conseguirlo.


Y este plan está genial, pero ya tenemos problemas en el punto dos, y es que en el mundo de la escalada es muy complicado acceder a referentes femeninos y eso nos lo pone muy complicado para poder creernos capaces, lo cual nos genera unos límites inconscientes que nos complican bastante el camino a conseguirlo. La buena noticia, es que últimamente, estamos luchando por hacernos visibles, y lo estamos consiguiendo, lo que hace que el camino para generaciones posteriores tenga menos piedrecitas.

A continuación vamos a ver cómo afecta esta falta de referentes en nuestra vida como niñas y cómo nos construimos como adultas con esta falta de referentes.

CUANDO SOMOS niñas

En la escuela:

Un estudio realizado recientemente en Estados Unidos reveló que cuando las niñas comienzan a ir a la escuela primaria a la edad de cinco años, tienen las mimas probabilidades que los niños de cinco años de pensar que pueden ser «realmente inteligentes». Pero cuando cumplen seis años, algo cambia. Empiezan a dudar de su género. Tanto es así, de hecho, que empiezan a imponerse límites: si les presentan un juego dirigido a «niños que son realmente inteligentes», es probable que las niñas de cinco años quiero quieran jugar con los niños. Per a las de seis de pronto no les interesa. Las escuelas enseñan a las niñas desde pequeñas que la brillantez no va con ellas. […]

[…]

Cuando los niños comienzan la escuela, dibujan la misma proporción de científicos de ambos sexos, promediados entre los niños y las niñas. Para cuando los niños tienen siete u ocho años, los científicos esperan significativamente a las científicas. A los catorce dibujan cuatro veces más científicos que científicas. Así , aunque se dibujan más científicas, gran parte del aumento se ha dado entre los niños más pequeños, antes de que el sistema educativo les inculque los sesgos de género basados en la brecha de datos.

La mujer invisible, Caroline Criado Pérez

Después de lo recogido por Caroline, poco más queda por añadir, simplemente que es muy normal que nos sintamos capaces de conseguir cosas, nos educan en la invisibilidad y eso hace que nuestra mirada no sea objetiva hacia nuestras limitaciones reales e imaginarnos siendo exitosas en eso que deseamos sea una misión en sí misma.

COMO profesionales

Una forma de construir realidad es a través del lenguaje, por eso es siempre muy importante cómo nos hablamos a nosotras mismas, pero también es importante cómo se nos describe según el rol de género social que se nos ha asignado y los calificativos que éste conlleva. Esta descripción lleva implícita una serie de comportamientos, que nos complican un poquito el ver dónde estamos, dónde queremos estar y a dónde y de qué manera queremos ir. Un ejemplo es en el mundo laboral:

Según un estudio llevado a cabo en Estados Unidos, se describe a las candidatas con un lenguaje más interactivo (cordial, amable, cariñosa ) y menos productivo que los hombres ( ambicioso, seguro de sí mismo ). Y tener cualidades interactivas en una carta de recomendación hace que disminuyan las probabilidades de obtener el trabajo, especialmente si se es una mujer: mientras que » adepto al trabajo en equipo » se toma como una cualidad de liderazgo en los hombres, para las mujeres » puede significar que no tiene iniciativa «. También se ha observado que, en las cartas de recomendación de las mujeres, se hace más hincapié en la docencia (estatus inferior) que en la investigación (estatus superior) , hay más términos que suscitan dudas (equívocos, elogios discretos) y menos probable que haya adjetivos como «notable» y «excepcional». A las mujeres se las describe mas menudo como » trabajadoras».

La mujer invisible, Caroline Criado Pérez

Al esperar la sociedad que seamos trabajadoras o que seamos cordiales, amables o cariñosas, cuando no lo somos o no actuamos de ese modo, una losa de juicio cae sobre nosotras lo que nos hace dudar de si lo que somos/sentimos es legítimo ya que confronta a lo esperado. De igual modo, el ser ambiciosa o segura de una misma, al ser adjetivos masculinizados, al menos desde mi percepción, se me hacen ajenos y me cuesta identificarme en ellos.
Toda esta trampa del lenguaje nos hace esclavas de una expectativas ajenas y nos condena a estar en lugares que muchas veces no deseamos, por eso, creo que es muy importante trabajar en crear nuevos significantes y apropiarnos de los calificativos empoderantes, que nos ayuden a construir de forma libre la realidad que se ajusta a nosotras.

Los procedimientos laborarles, que sin que nadie o sepa, están predispuestos hacia los hombres son problemáticos tanto en la promoción como en la contratación. Un ejemplo clásico lo tenemos en Google, donde las mujeres no se proponían a sí mismas para un ascenso en la misma proporción que los hombres hombres. No es sorprende: las mujeres están programadas para ser modestas y cuando se salen de esta norma de género prescrita se les penaliza. Pero google se sorprendió. Y, dicho sea en su favor, se dispuso a arreglarlo. Por desgracia, la forma en que lo hizo es la quintaesencia del pensamiento masculino por defecto.

No está claro si Google no tenía o no le importaban los datos sobre las expectativas culturales que se les impone a las mujeres, pero , en cualquier caso, su solución no fue arreglar el lista sesgado hacia los hombres, sino arreglar a las mujeres. Las mujeres con altos cargos de Google comenzaron a organizar talleres » para alentar a las mujeres a que se presentaran «, contó Laszlo Bock, jefe de Recursos Humanos, para el periódico The New York Times en 2012. En otras palabras, realizaron talleres para alentar a las mujeres a parecerse más a los hombres. Pero ¿ por qué deberíamos aceptar que la manera en que ellos hacen las cosas o se ven a sí mismo ers la correcta? Investigaciones recientes han demostrado que las mujeres tienden a evaluar su inteligencia con exactitud mientras que los hombres de inteligencia media creen que son más inteligentes que cos tercios de la población.

La mujer invisible, Caroline Criado Pérez

Lo decía Simone de Beauvoir, » La representación del mundo, como el mundo mismo, es obra de los hombres y ellos describen desde su propio punto de vista, que confunden con la verdad absoluta». Y este punto de partida de nuevo, es ajeno y no nos pertenece.

EN LA ESCALADA

Después de todo lo visto anteriormente, no se me ocurre una forma en la que podamos salir airosas de que esto nos influya como deportistas. Pero si que creo, que gracias a este deporte que nos pone face to face con todos nuestros límites, lo que pensamos sobre nosotras mismas, las capacidades que creemos que tenemos y la gran red de apoyo que se genera gracias a su naturaleza misma, puede ser un buen lugar de observación y si nos vemos con ganas y nos apetece, de exploración de nuevos límites y ver qué pasa si hacemos las cosas distintas. Lo genial es que estamos juntas en esto y juntas puede muy divertido.

Entonces, ¿qué hacemos como mujeres y escaladoras con toda esta vaina?

Caroline respecto a las niñas lo tiene claro:

Ante las pruebas de que los niños aprenden a asociar la brillantez con el sexo masculino en la escuela, debería ser bastante fácil dejar de incluir esta actitud sesgada. De hecho, un estudio reciente reveló que las alumnas rinden más más en ciencias cuando hay ilustraciones de científicas en sus libros de texto. De modo que para dejar de enseñar a las niñas que la brillantez no va con ellas sólo tenemos que dejar de desvirtuar la imagen de las mujeres. Es fácil.

La mujer invisible, Caroline Criado Pérez

Y yo estoy completamente de acuerdo con ella.

A mi y después de hablar con amigas, se me ocurre, que necesitamos comenzar a ver a mujeres escaladoras, conocer sus historias, cómo han llegado hasta ahí, qué sienten, que han sentido y cómo han lidiado con todo ello; para generar una red de apoyo a la vez que de referentes que nos permita elegir a esas personas a las que modelar y conseguir llegar hasta dónde cada una quiera, alejando cada día, un poquito más el límite.

Y a ti, ¿ qué se te ocurre que podemos hacer?

2 comentarios en “¿Dónde comenzaron tus límites?”

  1. Crear una red de apoyo es una gran idea, en mi opinión y experiencia en el deporte en general yo me he sentido poco apoyada y no he creído en mí, ademas de haber sufrido la propia competitividad del deporte y de nosotras mismas como mujeres. También he sufrido la propia desvalorización por parte de hombres porque no me esfuerzo o no llego lo suficiente. Vamos, una sensación inmensa de desvalorización que al final junto con mi lucha interna sobre injusticias me ha hecho seguir intentándolo y poder callar a más de uno. Lo que me confunde es mi lucha interna para mejorar mi autoestima tan mellada en estos años de vida con el disfrute que tiene en sí la escalada. Es como si aveces no lo hiciera por mi, sino por los demás, y está claro que eso no funciona porque se te olvida disfrutar. Estoy enganchadisima a la práctica de la escalada en sí, pero siento que no avanzo en lo psicológico, no llego a controlar ese factor…CAIDAS, lo que creo puede ser una de las razones por las que no mejore. No sé si alguien más ha estado en este punto… En realidad el sistema Patriarcal machista no ayuda para nada en este deporte en concreto y a veces dudo del porcentaje de mujeres que llegarán a sobrepasar sus límites y a no abandonar por el camino. ¿Tiene que ver con aceptar tus limitaciones como mujer en un deporte visibilizado por hombres? ¿Cuando se abandona el objetivo de subir de grado y se comienza a disfrutar de la experiencia? ¿Por qué nos enseñan a ser
    tan competitivos?

    1. ¡¡Hola Ruth!! Muchísimas GRACIAS por tu comentario. Por este tipo de experiencias es por lo que se ha formado Girls On The Wall. Nosotras hemos tenido experiencias muy parecidas a la tuya. Subir una vía y al final darte cuenta de que lo has hecho para demostrar y no por ti. Se nos olvida disfrutar de la escalada y de todo lo que nos puede aporta. Porque las cosas como son: La escalada es muy divertida y engancha…
      El cambio empieza en una misma, y es por eso por lo que queríamos formar esta comunidad. Se suele decir: JUNTAS ES MEJOR, y que razón tiene…

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