Impulsoras

Celia

Hija de padres biólogos mi conexión con la naturaleza ha estado presente toda mi vida. Fue mi padre, quién me enseñó a amar la montaña, sin embargo cuando era pequeña murió en un accidente de alpinismo.

Después de un largo periodo y sobre todo, de terapia psicológica, sentí la necesidad de reencontrarme con la montaña, esta vez, como adulta e inicié un proceso de reconciliación y acercamiento. Comencé a escalar, y poco a poco mi pasión por la montaña apareció de nuevo hasta convertirse hoy, en parte de mi identidad.

 

Eme

 

 

Di mis primeros pasos en la montaña cerca de un pueblo de nombre impronunciable: Szczawnica, en Pieniny (Karpaty, Polonia). Escalo para jugar.

 

Uno de los proyectos de los que he tenido suerte de ser parte fue la creación de espacios seguros a través del deporte para las mujeres refugiadas en Grecia. Allí, junto a un equipo increíble, en mayo 2021 construimos además una pared de boulder para que toda la comunidad refugiada pueda dar sus primeros pasos en este deporte. Nada de eso hubiese pasado sin aprender y crecer al lado de unas mujeres increíbles que dedicaron su tiempo a mis dudas y proceso de aprendizaje de escalada.

 

Soy admiradora incondicional de Wanda Rutkiewicz así que mi furgo se llama igual que ella y mi sueño es que, algún día, nadie pueda cuestionar que la montaña, en fin y a cabo, se escribe en femenino.

 

María

Soy ecléctica: he estudiado filosofía, trabajo social, sociología, mediación familiar, soy experta en malos tratos y violencia de género. He tenido un programa de radio, he hecho cursos de doblaje, he trabajado coordinando proyectos de intervención social y como educadora en varios recursos residenciales para mujeres y otros colectivos.

Hace unos años descubrí el sentido de la vida gracias a la escalada, y actualmente realizo el curso de Técnica Deportiva de Montaña de nivel 1, con la intención de continuar en el futuro con el TD2.

Colaboradoras

Paula

 

Desde muy joven, tuve la oportunidad de vivir en primera persona los beneficios físicos y psicológicos de los deportes de montaña, convirtiéndose en una forma de vida para mí y, con el tiempo, también en mi profesión.

 

Conocí la escalada deportiva cuando tenía 16 años, lo que me llevó a practicar escalada clásica como principal motivación y poco después a formar parte del Programa de Tecnificación de Jóvenes Alpinistas de Madrid. 

Por ello, decidí cursar estudios formales relacionados con la montaña: Técnico Deportivo en Montaña y Escalada, Monitora de Educación Ambiental y Técnico Deportivo en Escalada; gracias a los que he podido sumar 4 años viviendo de lo que más me gusta

Gema

 

Con algo más de treinta años, sentí la necesidad de encontrar la verdadera felicidad. Tenía todo lo que la sociedad, la educación, mi entorno me habían dicho que era necesario para ser feliz. Sin embargo, yo sentía que me faltaba algo.

 

De manera causal, en el año 2013 descubrí el camino del Yoga convirtiéndose poco a poco en parte fundamental de mi vida.

A partir de ese momento, todos los pasos que he ido dando en la vida han sido guiados por el corazón y por mi intuición. Desde dejar un trabajo “exitoso” en una multinacional hasta hacer del Yoga una forma de vida.

 

Mi otra gran pasión es la escalada y la montaña, de la que disfruto desde hace más de quince años en diferentes vertientes (escalada deportiva, en pared, montaña invernal).

 

En mi proceso de aprendizaje y evolución personal, he podido experimentar y estudiar la transferencia que existe entre la práctica de Yoga y la escalada, lo que me ha llevado a desarrollar e impartir clases de yoga focalizadas en mejorar el rendimiento físico y mental en la escalada.

 

Elisa

 

Desde pequeña he ido al monte con mi madre y siempre me ha encantado estar rodeada de naturaleza. Ella me decía que hiciera una foto con mis ojos y que luego al llegar a casa lo dibujara, y así hacia. 

Estudié bachillerato de artes aplicadas a la imagen, y cuando entre en el laboratorio por primera vez ya me enamoré de la fotografía, hice un máster de fotografía analógica y desde entonces no paro de aprender diferentes encuadres relacionados con la foto.

Cuando me inicié en la escalada deportiva, vi que podía juntar mis tres grandes pasiones escalada, naturaleza y fotografía, y ahora tengo la oportunidad de poder desarrollarme en este gran proyecto.

 

Elisa

 

Cántabra de nacimiento, corazón y espíritu, mi vida está relacionada con la montaña y la naturaleza. Después de un gran proceso de redescubrimiento y crecimiento personal, que nunca cesará, me mudé con mi familia a una cabaña en la montaña, donde llevamos a cabo nuestra filosofía de vida, de autoabastecimiento, trueque y sostenibilidad en la medida que este mundo nos permite. Mis inquietudes y mi estilo de vida me llevaron a la escuela Española de supervivencia, donde actualmente sigo aprendiendo todo tipo de técnicas, que me ayudan tanto en mi día a día cómo a nivel personal.

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