¡Que te calles!

Cuando me decidí a indagar y compartir con otras mujeres acerca de las situaciones incómodas y desagradables que habíamos vivido en la escalada – en la roca o en el muro-, tuve un sentimiento contradictorio. Por un lado me sentí acompañada en mis malestares, pues encontré por el camino situaciones similares e incluso algunas que se repetían con mayor frecuencia de lo que nos gustaría a la mayoría. Sentí que no estaba sola, que no era la única, me sentí comprendida y apoyada. Pero por otro lado, sentí una tremenda tristeza… Pues si me estaba pasando a mí y a tantas otras mujeres, ¿a cuántas más les estaría sucediendo y no lo sabíamos?

Tu ciclo y tú, BFF

Cómo disfrutar de nuestro ciclo y entrenamiento, mediante entender las variables que son entrenables y cómo hacerlo a lo largo del ciclo.

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